“Comenzar sin culpa”
El comienzo de un nuevo año nos invita, casi sin darnos cuenta,
a mirar lo que fue
y a preguntarnos qué queremos hacer con lo que viene.
Muchas veces, junto a los deseos,
aparece la culpa:
por lo que no hicimos,
por lo que hicimos distinto,
por no haber sido como creíamos que debíamos ser.
Pero hoy quiero proponer una meta distinta,
una meta silenciosa y profunda:
quitar la culpa de la mente
y devolverle espacio a la autoestima.
La culpa no corrige el pasado,
solo lo revive una y otra vez.
La autoestima, en cambio,
nos permite caminar lo que queda
con más liviandad.
No somos el error.
No somos la omisión.
No somos la mirada dura que a veces nos regalamos.
Somos historia,
somos aprendizaje,
somos supervivencia y entrega.
Este nuevo año no necesita promesas difíciles,
necesita un trato más justo con uno mismo.
Tal vez la meta sea esta:
hablarnos con más respeto,
dejar de castigarnos,
mirarnos con la misma comprensión
con que miramos a alguien que amamos.
Comenzar el año sin culpa
es permitir que la vida,
incluso ahora,
todavía pueda ser amable.
🌿 Propuesta breve para el taller
Después de leer:
-
Pregunta disparadora:
¿Qué culpa te gustaría no llevar a este nuevo año? -
Escritura:
“Este año me permito…” -
Gesto simbólico: soltar un papel al suelo o guardarlo en una caja de “lo que ya no necesito cargar”.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
🎭 Monólogo
“Comenzar sin culpa”
(Se mira las manos. Silencio breve.)
Dicen que cuando empieza el año
hay que ponerse metas.
Como si la vida fuera una libreta nueva
y una pudiera arrancar las páginas viejas.
(Sonríe apenas.)
Yo ya no quiero metas grandes.
No quiero promesas que me cansen.
Este año…
yo quiero algo más simple.
(Quiere decirlo, duda.)
Quiero dejar la culpa.
Sí… la culpa.
Esa que se me instala en la cabeza
cuando nadie la invitó.
La culpa por lo que no hice.
Por lo que hice mal.
Por lo que no supe.
Por lo que, según otros,
debí haber sido.
(Mira al público.)
A veces me digo cosas
que jamás le diría a alguien que amo.
Soy dura conmigo.
Injusta.
Como si no hubiera vivido bastante
para saber que hice lo que pude
con lo que tenía.
(Pausa.)
La culpa no me hace mejor persona.
No me vuelve más sabia.
Solo me deja cansada…
y chiquita por dentro.
(Suspira.)
Este año quiero sacar esa voz
de mi cabeza.
La que me reprocha,
la que me compara,
la que me hace sentir menos.
Quiero hacerle espacio
a otra voz.
Una más amable.
Una que diga:
“Basta.
Has caminado mucho.
Has resistido mucho.
Y eso también vale.”
(Se endereza un poco.)
No soy perfecta.
Nunca lo fui.
Pero soy historia.
Soy memoria.
Soy todo lo que atravesé
y sigo estando aquí.
(Mirada firme.)
Este año no voy a empezar joven,
ni distinta,
ni nueva.
Voy a empezar sincera.
Con arrugas.
Con recuerdos.
Con errores.
Y con el derecho, por fin,
a tratarme mejor.
(Sonríe con ternura.)
Si tengo que elegir una meta,
es esta:
vivir lo que venga
sin culpa…
y con un poco más de amor
por mí.
Comentarios
Publicar un comentario