“Comenzar sin culpa” El comienzo de un nuevo año nos invita, casi sin darnos cuenta, a mirar lo que fue y a preguntarnos qué queremos hacer con lo que viene. Muchas veces, junto a los deseos, aparece la culpa: por lo que no hicimos, por lo que hicimos distinto, por no haber sido como creíamos que debíamos ser. Pero hoy quiero proponer una meta distinta, una meta silenciosa y profunda: quitar la culpa de la mente y devolverle espacio a la autoestima. La culpa no corrige el pasado, solo lo revive una y otra vez. La autoestima, en cambio, nos permite caminar lo que queda con más liviandad. No somos el error. No somos la omisión. No somos la mirada dura que a veces nos regalamos. Somos historia, somos aprendizaje, somos supervivencia y entrega. Este nuevo año no necesita promesas difíciles, necesita un trato más justo con uno mismo. Tal vez la meta sea esta: hablarnos con más respeto, dejar de castigarnos, mirarnos con la misma comprensión con que miramo...